Coaching Espiritual en TerapiaDirecta Cornellá

En TerapiaDirecta utilizamos un tipo de Coaching Espiritual muy característico.
Aprovechamos los seres del mundo espiritual que acompañan a nuestro cliente para guiarle en su camino de vida.

A través de estos seres, sabemos todo lo que necesita  para conseguir una vida plena.

Los seres del mundo espiritual buscan la paz en la tierra, y cualquier persona que esté dispuesta a sentirla y disfrutarla, será ayudada por ellos.

Ahora es el momento. Todas las miradas de los seres multidimensionales del universo están centradas en el planeta tierra y en sus habitantes. Por eso cuando alguien esta decidido y preparado para aceptar que ya somos seres evolucionados y quiere vivir de acuerdo con ello, la ayuda llega de diferentes lugares, de la tierra, del mundo espiritual, y de mucho más allá.

Desde arriba nos observan,  todo es muy fácil, pero entienden que desde este plano de conciencia nos sintamos limitados. Poco a poco estamos despertando a nuestra magia personal, a nuestro poder personal, reconociendo lo que somos, y sintiendo lo que tenemos que hacer aquí y ahora.

Ya no se trata de hacer, sino de dejar de hacer y dejarse llevar por los sentimientos que florecen de nuestro ser interior.
Todo lo que necesitamos, ya está en nosotros, tan sólo debemos aprender a escucharlo.

Somos luz, somos magia, somos vida.

Gracias por leerme.
Juntos estamos creando un mundo mejor.

Gracias.
Eugeni,
TerapiaDirecta.com

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Constelaciones Espirituales en TerapiaDirecta Cornellá

Constelaciones espirituales en TerapiaDirecta Cornellá
En estas constelaciones nos abrimos al mundo espiritual para que se nos guíe y así saber que debe trabajar cada persona.

En las Constelaciones espirituales, acompañamos a seres que se han quedado perdidos en el astral y no encuentran la luz.

También permitimos que familiares ya fallecidos nos ayuden a sanar limitaciones (bloqueos, enfermedades, miedos, etc.) heredadas de la familia del participante.

Los asistentes al taller ayudan a realizar el trabajo, haciendo de representantes de familiares o de seres del cielo.

Los asistentes, también salen beneficiados, ya que se les trabaja indirectamente.

Reserva tu plaza especificando si quieres Asistir o Trabajo personal.

Según el trascurso del trabajo si algún asistente quiere Trabajo personal, si tenemos tiempo podrá solicitarlo.

Más info en terapiadirecta.com

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Médium en TerapiaDirecta

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Yo Soy El Constructor de Templos.

Tres seres del mundo espiritual me guían en esta etapa de mi evolución. Me facilitan el trabajo, guiándome en los talleres, cursos y sesiones individuales. Me relajo, dejo de pensar, y todo empieza a fluir. Cuando pienso y/o utilizo la lógica, la información deja de llegarme. Por eso lo primero que hago antes de ponerme a trabajar es desactivar el pensamiento y el juicio para ver con claridad.

A través de imágenes, olores, sensaciones, palabras, todo lo que necesito para llevar a cabo mi trabajo, llega a mi.
De los tres seres que me acompañan, dos de ellos me hablan a través de la telepatía, en cambio, el más sabio, me habla a través de sensaciones, el siente para que yo lo sienta y así comunicarlo a quien lo necesite. Difícil tarea, transmitir con palabras un mensaje recibido a través de sensaciones. A veces, necesito un tiempo para encontrar la palabra acertada que defina lo que este ser me comunica, suerte que antes de que la diga, si no es correcta, ya me para y me dice que busque otra, que esa no es la que el cliente necesita escuchar.

Como me gusta mi trabajo!!!

Gracias Vida por esta tarea de la que me permites disfrutar. Me llena de paz saber con tanta certeza, que esta es mi misión en la vida, llena de responsabilidad y a la vez  tan gratificante, cuanto más trabajo, más seguro estoy de ello.

Gracias por leerme.
Juntos estamos creando un mundo mejor.

Gracias.
Eugeni,
TerapiaDirecta.com

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Despertando a la realidad, a la vida, para Ser quien he venido a Ser – TerapiaDirecta

Despertando a la realidad, a la vida, para Ser quien he venido a Ser.

Tardé en entender el significado de ese cúmulo de sensaciones que parecían no tener nada que ver conmigo, tardé en darme cuanta que me buscaban para que compartiera los mensajes que ellos no podían trasmitir. Tardé en entender que los seres del mundo espiritual saben quien les puede ver, oír, o sentir.

No era consciente de todo eso, hasta que la vida me sacudió con un accidente de tráfico que me dejó en coma.
No recuerdo nada de ese periodo en el que me separé de mi cuerpo para recibir toda esa información que me ayudaría a entender quien Soy y que venía a hacer a este mundo. Lo que sé es que al regresar lo entendía todo, el porque de la vida y de la muerte. Y no solo lo entendía de mi, si no de todos los que se ponían en frente mio. Sin saber porqué sabía la vida de la persona, sin conocerla de nada. Sabía sus miedos, sus debilidades, sus bloqueos, y sabía que debía decirle a esa persona para que entendiera sus limitaciones y así liberarse de ellas.

Algunas veces hablando con algún amigo, me daba cuenta que no era yo quien le hablaba y mientras, podía dedicarme a pensar  << Qué estoy diciendo? Cómo se yo todo eso? Yo no soy consciente de saber todo esto que estoy explicando>> Era como si alguien estuviera hablándole a través de mi, y al mismo tiempo yo podía pensar en mis cosas, era algo muy extraño.

Cuanta responsabilidad para alguien como yo, una persona solitaria, que cuanto mas conocía a la gente, mas le apetecía estar solo, en silencio, disfrutando de la tranquilidad que habitaba en mi.

Entendí, que mi misión tenia que ver con las personas, que debía hablar con ellas, sobretodo con las que no eran capaces de ver o  entender que pasaba en sus vidas. Gente que arrastraba personas de otras vidas, a quienes no podían ver ni soltar, familiares a los que lloraban y no dejaban partir. Arrastramos energías que se alimentan de nuestra rabia, de nuestra tristeza… de nuestros miedos… y les interesa que sigamos sintiéndolo. Si nos prestamos atención encontraremos la solución, que está en identificarlo, soltarlo y así seguir disfrutando de quien somos, sin interferencias.

No huyas de lo que sientes, préstale atención y así podrás entenderlo, saber de donde viene, como te afecta. Si estás triste, no huyas de esa tristeza, siéntela! es tuya, acéptala como tuya y llora, chilla, pero no la ignores. En el momento que la aceptes como tuya, ya podrás modificarla, transformarla, por que será tuya, y tendrás el poder sobre ella.

No podemos vivir la vida de nadie mas que la nuestra, es la única que nos pertenece. No somos nadie para decirle a otro como debe vivir la suya. Para poder hacerlo, antes, tenemos que hacer nuestra vida perfecta, y cuando lo sea, entendemos que ya no hace falta juzgar a nadie, porque todos somos perfectos, con nuestros fallos, nuestros defectos.

Solo nuestra vida nos pertenece, y cuando sabemos que todos somos uno, lo entendemos y lo integramos podemos conectar con nuestro Yo profundo, nuestra esencia, nuestra magia. Yo soy otro Tú.

Si tu estás bien, yo estoy mejor que si estás mal.
Me interesa que estés bien, cuanta más gente esté bien, mejor estaremos todos, mejor estaré Yo. Es tontería hacerle mal a nadie, ya que también me llega a mi.
Estamos conectados, respetémonos.

Gracias por leerme.
Juntos estamos creando un mundo mejor.

Gracias.
Eugeni,
TerapiaDirecta.com

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.

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La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.

Elisabeth_Kübler-Ross_(1926_-_2004)“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.

La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.

La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.

La muerte no existe

La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.

La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.

La luz al final del túnel

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La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.

La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.

La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross

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La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.

En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.

Fuente: guioteca.com

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Constelaciones a través de los guías, maestros y familiares del mundo espiritual que acudan a ayudar.

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Las 3 horas que dura el taller, siempre son distintas ya que son los guías extrafísicos los que realmente organizan lo que pasará.

Y es frecuente la intervención de dichos guías, familiares difuntos o la misma mente universal.

Lo importante es que los participantes resuelven bloqueos emocionales, a veces largamente reprimidos, hallan respuestas a preguntas profundas del alma, adquieren nuevas herramientas, y en definitiva mejoran sustancialmente sus vidas.

Que técnicas suelen usarse? Constelaciones familiares, técnicas energéticas (usadas en los participantes o enseñadas a estos), canalizaciones con guías o familiares para entender cosas importantes del pasado, presente o futuro de los participantes, así como otras dinámicas de liberación emocional.

En cualquier caso, siempre es una experiencia intensa y diferente. Como decimos siempre: mejor pruébalo tu mismo.

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«Vida después de la muerte» en Facebook

Desde hace algún tiempo mis percepciones de la realidad se transforman y mis sentidos se agudizan para ver y oír a través de los sentimientos. De esta forma puedo comunicarme con seres que ya no están aquí para que los podamos ver de una forma habitual. Y esto me lo tengo que guardar solo para mi para que no me juzguen sin razón. Para que no me critiquen o me señalen con el dedo por ser diferente.

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Curso de Pranoterapia · Cornellá

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Aprende a sanar adaptándote a las nuevas vibraciones de la tierra.

Desde hace años el Reiki parece que ya no vibra con suficiente fuerza como para mantenerse en esta nueva era. Por eso nuestros guías nos muestran otras técnicas mas eficaces y más de acuerdo con los tiempos en los que vivimos.

En el curso aprenderemos a trabajar con la energía sanadora del universo utilizando columnas de luz cósmica.
Aprenderemos a fluir con estas energías para que ellas nos guíen a través de nuestra intuición.

También aprenderemos a detectar y a liberarnos de larvas astrales, implantes, parásitos…

Haremos un trabajo personal para conseguir ser más luz, y brillar desde nuestro ser original conectándonos a la fuente universal, para reencontrarnos con nuestro yo real y saber cual es nuestro camino de vida y ser quien realmente hemos venido a ser.

Ven y aprende esta nueva y sencilla técnica que podrás utilizar para sanarte tu y a los demás.

www.terapiadirecta.com

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