El sentido y la finalidad de la vida

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– Comentario

Alma Luminosa, no es fácil dar una definición única de la Vida.

La comprensión de su sentido más profundo, su finalidad, ocurre viviéndola, y, por lo tanto, no acaba nunca.

A medida que despertamos, crecemos, experimentamos, descubrimos nuevos aspectos de la vida, entendemos nuevos significados, nuevas finalidades.

Y la comprensión aumenta continuando el Camino.

(La Vida es el viaje que nuestra Alma ha elegido para crecer, para evolucionar, para ser más luminosa.

Es un gran medio para una infinidad de objetivos.

Es una oportunidad para muchas cosas, entre ellas la maravillosa posibilidad de donar Amor y Luz.

Al inicio de mi Camino del crecimiento, estaba ansiosa por conocer cuál era la tarea que tenía que desarrollar, qué es lo que mi Alma había elegido hacer y vivir en este viaje, cuál era la meta que tenía que alcanzar.

Bien pronto he dejado el deseo de conocer todo esto, porque he comprendido que lo importante no es conocer, sino aprender a vivir la vida en Amor, en la Luz, en la alegría, y hacer todo para donar Amor, Luz, alegría.

Como mis Ángeles me han enseñado, me siento siempre en la escuela y veo todo lo que vivo, como una lección continua, incesante.

Sé que estoy viviendo una bonita aventura llena de imprevistos y sorpresas, y trato de vivirla como debe ser vivida cada aventura: con el entusiasmo de lo nuevo, con la capacidad de sonreír a cada cosa que ocurre, agradecida por todo lo que tengo, que recibo, que vivo, en la certeza total que todo puede hacerme crecer, puede ayudar a mi Alma a evolucionar.

Como una niña, trato de vivir la vida como un juego que continua a cambiar, sabiendo que pueden cambiar incluso los compañeros de juego.

Esta manera de comportarme ha sido determinante, porque así doy espacio a mi Niña interior, que sabe convertir todo en juego, también la escuela…

Pregunta:
¿Me ayudas a ver la Vida como un juego?

Respuesta:
“Con una pelota coloreada, luminosa, vengo junto a ti, para que Conmigo tú puedas jugar y conocer cada vez más los colores de la Vida.

Toma entre tus manos Mi pelota coloreada y juega.

El juego será siempre una posibilidad de crecimiento, porque cada vez más comprenderás que la Vida no es más que un juego, un juego que el Alma ha elegido de jugar con Nosotros, para ser más bonita, más luminosa, para evolucionar.

Por ello, juega a más no poder.

Cuando sucede algo que no te da alegría, o te quita la alegría, la paz, sonríe, y di:

– También esto es un juego, tanto vale sonreír y jugar – .

Cuando tu mente te lleva a recordar un pasado y sus dificultades, o te crea temores por el futuro, o te hace llevar la mirada a lo que tendrás que hacer o vivir, dile a ella:

– Vamos, juguemos, no te detengas allí, también éstos son juegos que mi Alma ha elegido, son juegos que forman parte del gran juego de la Vida, del juego del Alma – .

Así ayudarás a tu corazón a sentir que la Vida es simplemente un juego, y que Yo siempre estoy allí, listo para jugar junto a ti.

Cuando la mente te susurra que lo que estás viviendo es una cosa seria o triste, es una cosa importante, dile a ella:

– Mi Ángel está esperándome para jugar junto a mí – .

Y he aquí que en el corazón sentirás de nuevo las ganas de jugar Conmigo.

Y puedes hacer realmente este juego Conmigo: imagina de tener entre tus manos una pelota y de jugar Conmigo.

Puedes hacerlo todas las veces que quieras, sobre todo cuando sientas que la mente quiere crearte obstáculos, dificultades, para vivir como todo un juego.

Recuerda que la Vida es un juego para el Alma elevar, iluminar, que la mente no puede comprender, y, por ello, ella siempre te recordará el pasado o te llevará al futuro.

En cada cosa que haces, en cada cosa que vives, usa esta expresión:

– Estoy jugando para mi Alma, esto lo estoy viviendo para mi Alma, y por lo tanto, lo vivo como un juego, en ligereza – .

Y puedes ayudarte en esto, llevando realmente en tu casa una pelota coloreada y sobre de ella escribir:

– La Vida es solo un bonito juego – .

Esto para que cada vez que entras en tu casa, o cuando estás en tu casa, tú puedas leer y recordar esto, y entonces sonreír.

Con Amor te empujo a jugar, porque este es un entrenamiento para poder vivir todo y ver todo como un juego.

De esta manera, te entrenas para saber luego jugar a la Vida, para saber luego vivir toda la Vida como un grande juego y nada más.

Y sentirás que la cotidianidad es un conjunto de juegos diferentes y que puedes jugar con ellos.

Comparte siempre todo lo que existe en tu corazón, pero al final di:

– En todo caso también esto es un juego para mi Alma elevar, iluminar – .

Esto te ayudará mucho en todo, porque así sabrás jugar cada vez más a la Vida, sabrás ver cada vez más toda tu cotidianidad, sólo como un juego, y, por lo tanto, estar serena.

A la mañana, cuando te despiertes, llámaMe, y sonriendo diMe:

– Ahora voy a jugar para mi Alma, para alegrar mi corazón. Acompáñame porque quiero jugar Contigo – .

Y he aquí que Me sentirás cada vez más como de un compañero de juegos, y será bonito jugar juntos todo el día.

Sentirás el entusiasmo por descubrir juegos nuevos, no conociendo hasta la noche a qué juego jugaremos.

Y en todo lo que vivirás, podrás decir:

– También esto es un bonito juego, también esto forma parte del juego de la Vida – .

Así la cotidianidad será mucho más ligera y no jamás sobrecargará tu corazón.

Si las emociones, las expresiones, verás como parte de un juego, jamás te entristecerás.

Incluso jugando crece, y el Alma ha elegido un gran juego que se llama ‘Vida’, ha elegido de hacer un gran viaje, jugando.

Y jugando, aprenderás, crecerás, en alegría.

Sólo la mente ha elegido de transformar todo en un ‘no juego’.

Si este viaje ves y sientes como un juego, todo será mucho más fácil, y sobre todo te alegrarás por ser una niña que puede jugar con el juego más bonito, aquello que al Alma hace elevar.

Y si así te comportas, Me sentirás mucho más, me verás jugar contigo, y descubrirás cuánto juegos te traigo, para que tú puedas jugar, crecer, evolucionar.”

Pregunta:
¿Cómo puedo sentir entusiasmo por vivir?

Respuesta:
“Recordando que la Vida es una bonita aventura.

Cuando la vivas de esta manera, comprenderás que hermosa es la aventura, justamente porque es una aventura.

En la aventura nada se conoce antes, nada es ya programado, nada es seguro. Esto sucede incluso si el Alma conoce ya el camino y todo lo que vivirás en esta aventura, porque ella ha elegido todo.

Cuando vivas la Vida como una aventura, sabrás vivir en la lluvia, en el viento, en el sol, con la misma alegría, porque en todo caso todo forma parte de la aventura.

Así podrás gozar totalmente de la aventura, porque desde ese momento existirá solo el sol para calentarte, el viento tibio para acariciarte.

Con Amor te ayudaré a estar preparada para todo, para ser fuerte viviendo cada cosa con alegría.

Saborearás la quietud, el descanso, porque, incluso si el camino continuará, no será más tan difícil como ahora lo sientes.

Será un camino dulce, porque habrás comprendido que para saborear serenamente el descanso, la quietud, la paz, no se tiene que temer ni al caminar, ni a las tormentas ni a la confusión.

Es viviendo las tormentas, superando las dificultades que existen en cada aventura, que sabrás disfrutar de la paz como la disfruta el guerrero que ha ganado la batalla, y ya no temerá a ninguna batalla, sabrás disfrutar del descanso como quién tanto ha caminado, tantas adversidad ha superado.

Si nada nuevo ocurre, ningún encuentro ocurre, permanece serena.

Cuando al día siguiente ocurre un encuentro particular o algo particular, sonriendo, con alegría, toma distancia de todo lo que en ese momento estás viviendo, para vivir todo como un gran medio para aprender, para crecer, para el Alma elevar.”

Extraído del libro: Estoy a tu lado
Autora: Satya
manantialcaduceo.com.ar

Maestro zen le explica la muerte a niña de 7 años

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La paradoja esencial de nuestra existencia es que probablemente el sentido de la vida sea la muerte. Los filósofos de la tradición platónica, siguiendo el ejemplo de Sócrates, creían que la filosofía era fundamentalmente el arte de saber morir, de seguir la propia conciencia y separarla del cuerpo y de las ilusiones materiales. El amor a la vida es dejarla ir. Eros y Tánatos: el amor a la sabiduría es el deseo de conocer la muerte: una eutanatología. Tal vez porque, como señala el místico alemán Jacob Böhme, “Si renuncias al mundo, llegas a aquello a partir de lo cual se ha hecho el mundo”.

La mayoría de las tradiciones religiosas y filosóficas conciben a la muerte como la posibilidad inminente de regresar al conocimiento de la fuente de nuestra existencia, la única forma de solucionar –en una disolución– el predicamento de las grandes preguntas “¿quiénes somos?”, “¿de dónde venimos?”, “¿a dónde vamos?”. Las tradiciones difieren en algunos aspectos particulares de sus enseñanzas, pero generalmente coinciden en que en la muerte se nos presenta la posibilidad de revelar y realizar el propósito de nuestra existencia, de regresar de alguna manera a casa, ya sea a la nada o al todo, a Dios, al Espíritu Universal, al Ser Absoluto, según se le llame. Decía Sócrates que una vida no examinada no merece vivirse y, en sintonía con su filosofía, la examinación profunda de la vida nos remite necesariamente a la meditación sobre la muerte –no tanto porque sea el opuesto sino porque es su destino, a una irresistible atracción por su misterio, la posibilidad de que nuestro ser sea más que un breve, solitario e irreal parpadeo en un inmenso e inerte universo.

Todo esto puede convertirse en una reflexión bastante grave y sombría, pero meditar sobre la muerte puede también ser una fuente de enorme alegría y ligereza y liberación. Para esto pocas personas mejores que los monjes budistas –que en su desapego suelen encontrar un caudal de serena felicidad. Y, también, suelen simplificar las cosas, con una claridad diamantina que lo mismo dilucida un niño que un adulto (a quien, si acaso, le puede costar un poco más desaprender para ver lo esencial). El siempre oportuno blog Brain Pickings recoge algunos fragmentos del libro Dropping Ashes on the Buddha: The Teachings of Zen Master Seung Sahn, donde se relatan una serie de conversaciones sostenidas por el monje zen Seung Sahn Soen-sa. En una de ellas, Soen-sa le explica a una niña de 7 años llamada Gita la naturaleza de la muerte a propósito del fallecimiento de su querido gato.

“¿Qué le sucedió a Gati? ¿Dónde fue?”.

Soen-sa dijo: “¿De dónde vienes?”.

“De la panza de mi mamá”.

¿”De dónde viene tu mamá?” Gita permaneció en silencio.

Soen-sa dijo: “Todo en el mundo viene de la misma sola cosa. Es como en una fábrica de galletas. Se fabrican diferentes tipos de galletas –leones, elefantes, casas, personas. Todos tiene diferentes nombres y formas, pero todos están hechos de la misma masa y saben igual. Así todas las cosas diferentes que ves –un gato, una persona, un árbol, el Sol, este piso– son en realidad lo mismo”.

El diálogo sigue y Soen-sa explica muy en el tenor del conde Korzybski (“el mapa no es el territorio”), que las cosas no son las palabras con las que se describen. Llega el momento del koan:

“Así que si alguien te dice ‘¿Qué es Buda’, cuál sería una buena respuesta?”.

Gita se mantuvo en silencio.

Soen-sa dijo: “Ahora tú pregúntame”.

“¿Qué es Buda?”.

Soen-sa tocó el piso.

Gita rió.

Soen-sa dijo: “Ahora te pregunto a ti: “¿Qué es Buda?”.

Gita tocó el piso.

“¿Qué es Dios?”.

Gita tocó el piso.

“¿Qué es tu mamá?”.

Gita tocó el piso.

“¿Qué eres tú?”.

Gita tocó el piso.

“¡Muy bien! Eso es de lo que todas las cosas están hechas. Tú y Buda y Dios y tu mamá y todo el mundo son lo mismo”.

Gita rió.

Soen-sa dijo: “¿Tienes más preguntas?”.

“Todavía no me has dicho a dónde fue Gati.”

Soen-sa se acercó, la miró y le dijo “Ya entendiste a dónde”.

Gita dijo: “¡Oh!”.

Tal vez es una versión un poco lite de la escatología y la ontología (estilo Alan Watts), pero no por ello menos verdadera. Si queremos hacerlo un poco más intelectual y conceptual, podemos hablar del fondo universal del Ser, autohipostático, que engloba al ser de todos los seres; en las cenizas danzan innumerables budas… pero no es necesario, es más útil de hecho comprenderlo con una imagen,  en el silencio.

En otra parte Soen-sa habla sobre la mente vacía: “Deshazte de toda opinión, gusto o disgusto, y sólo mantén la mente que no sabe. Tu mente antes-del-pensamiento, mi mente-antes-del-pensamiento, todas las mentes-antes-del-pensamientos, de todas las personas, son iguales. Esta es tu sustancia, mi sustancia y la sustancia del universe se hace una”.

Lo más importante de toda parece ser todo lo que ocurre en el entendimiento cuando uno medita sobre la unidad de todas las cosas: en este principio se resuelven todos los enigmas en una misma fuente. Como dice la Tabla Esmeralda, que es también una fórmula filosófica alquímica para purificar el alma y separarla del cuerpo:

En verdad, sin mentira y ciertamente:

Lo de abajo es como lo de arriba, y lo de arriba es como lo de abajo, para obrar los milagros de una sola cosa.

Así como todas las cosas han sido hechas, así proceden de uno, por la meditación de uno, también todas las cosas nacen de esta cosa única por adaptación.

Coinciden aquí dos principios que son uno: que dentro de nosotros se encuentra el Ser universal, pero que para tomar conciencia de él es necesario negar nuestro ser individual, negar la mente que surge después del pensamiento y separa entre sujeto y objeto, entre nosotros y el universo, la mente que cree conocer lo otro, las diferencias. Dice el filósofo Ananda K. Coomaraswamy, siguiendo la doctrina védica:

Eso que en “nosotros” es el Espíritu, y eso que en nosotros no es el Espíritu, se distinguen y se contrastan tajantemente; siendo el Espíritu eso que queda “cuando se han eliminado todos los demás factores de la personalidad compuesta de “identidad-y-apariencia”, o de “alma-y-cuerpo”.

Agrega: “Ésta es exactamente la doctrina de Dionisio [El Aeropagita]. ‘Cada uno debe entrar dentro de sí mismo y descubrir así Algo que es su verdadero Sí mismo y que sin embargo no es su sí mismo particular… Algo que no es su individualidad, que está dentro de su alma y sin embargo fuera del él”. Esta es la oportunidad que supone la muerte: la negación de la individualidad para abrir brecha para el surgimiento de la universalidad, la realidad que es lo que queda cuando nos despojamos de todo lo que no es esencial e imperecedero.

Twitter del autor: @alepholo