Aprende a transformar tus demonios en aliados

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Un camino para dar voz y cuerpo a los polizones emocionales de tu conciencia.

En nuestros días el imperativo de ser felices es prácticamente ubicuo, desde la publicidad que nos bombardea por todas partes hasta los consejos de gurús y charlatanes. La felicidad se equipara al consumo y a la participación en formas de socialización mediadas igualmente por formas de consumo. Tener un “buen” empleo, casarse, tener hijos, contribuir al desarrollo de la sociedad capitalista… y morir, al igual que todos los seres humanos que vinieron antes y los que vendrán después.

Si esta visión de la existencia parece oscura es porque lo es. ¿Y por qué seguir afanados en formas de alegría pasajeras cuando podríamos hacernos conscientes de la finitud y el dolor no sólo de nosotros mismos sino de los demás? Éstas y otras reflexiones son las que inspiraron el pensamiento de uno de los filósofos más influyentes del siglo XIX, a quien Friedrich Nietzsche consideraba nada menos que su “maestro”: Arthur Schopenhauer.

La oscura visión de la existencia de Schopenhauer (etiquetada a menudo bajo el rubro de “nihilismo” o incluso “antinatalismo”, o la idea de que hubiera sido mejor no haber nacido del todo) proviene, curiosamente, de una respuesta romántica al budismo y la filosofía oriental, expresadas con enorme y franca elocuencia en su tratado El mundo como voluntad y representación, publicado por primera vez en 1818. “A los 17 años”, escribió, “fui sobrecogido por la miseria de la vida, tal como Buda en su juventud cuando observó la enfermedad, la vejez, el dolor y la muerte”, refiriéndose a las cuatro nobles verdades del budismo, que enseñan el destino al que todos los seres están sujetos de acuerdo a la ignorancia fundamental (samsara).

“La verdad”, prosigue Schopenhauer, “es que este mundo no pudo ser obra de un ser absolutamente amoroso, sino más bien la de un demonio, el cual trajo las criaturas a la existencia con el solo fin de solazarse en sus sufrimientos”.

Dentro de todos los sufrimientos reservados a la humanidad por este demiurgo maligno, a decir de Schopenhauer, ninguno más atroz que el amor. El amor, según el filósofo, es la expresión directa de la “voluntad de vivir”, la cual no tiene nada de optimista, sino que se trata (como una especie de libido freudiana) de una fuerza ciega que nos arroja directamente al hervidero de aquello que habrá de consumirnos. En términos aun más oscuros, el amor, entendido como lo que nos une con otras personas para formar familias y parejas, debe ser totalmente evitado, especialmente en su versión sexual, pues “justamente después de la copulación puede escucharse la carcajada del demonio”.

¿Y qué nos queda, pues, a los que hemos nacido y estamos sujetos a los devenires de la existencia? Para Schopenhauer solamente dos caminos son admisibles: uno de ellos, reservado solamente para los más fuertes, es buscar el camino de la sabiduría: renunciar al mundo y someterse a las arduas disciplinas espirituales de los eremitas y los templos. El segundo de ellos, tal vez más accesible aunque no menos disciplinado, es pasar tanto tiempo como podamos “con el arte y la filosofía, cuya tarea es sostener un espejo frente a los esfuerzos frenéticos y la infeliz agitación creada a nuestro alrededor a causa de la voluntad de vivir”.

De este modo, más que apartarnos del sufrimiento y cerrar los ojos a la desesperación de los demás, la solución de Schopenhauer, el maestro infeliz, parece provenir no de los consuelos del pensamiento positivo y del optimismo, sino de una forma de compasión que pasa por someternos a los sinsabores de otros seres humanos expresados a través del arte, la filosofía y la literatura, de manera que el mundo no pueda engañarnos con sus falsas ilusiones, pues:

a cada paso, en las pequeñas y grandes cosas, estamos sometidos a experimentar que el mundo y la vida ciertamente no han sido dispuestos con el propósito de ser felices. Es por ello que los rostros de casi todos los ancianos están profundamente ajados por tal decepción.

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Enseñanzas budistas para lidiar con todo tipo de demonios y apariciones

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El universo budista, particularmente el universo del budismo tántrico, está poblado no sólo de budas y bodhisattvas, sino de toda una vasta serie de deidades y demonios. Sin embargo, a diferencia de religiones teístas en las que estas entidades tienen una existencia absoluta e independiente, en el budismo se ven estas deidades como co-emergentes, en relación siempre a la mente. Dice Thinley Norbu Rinpoche en su clásico White Sail: «Mientras que no creamos en nuestra propia naturaleza búdica, las proyecciones de la mente ordinaria de demonios y dioses seguirán ocurriendo, y creeremos que tienen una realidad objetiva y separada». En este sentido la naturaleza búdica es igual a la no-dualidad, a la conciencia primordial que reconoce todo lo que ocurre de manera integrada a su propia mente. «De la misma manera que un espejo límpido nos regresa nuestra propia imagen, aquel que ofrece, aquel que acepta el ofrecimiento y aquello que es ofrecido no son diferentes. Es por esto que se dice que la sabiduría es el despliegue de la sabiduría».

Thinley Norbu explica que las apariciones, circunstancias aparentemente objetivas, de demonios o de energía negativa que es reificada como una entidad sobrenatural son proyecciones kármicas de hábitos negativos que hemos apilado por numerosas vidas. Las personas que producen este tipo de fenómenos «sienten que estos demonios los están intentando lastimar y luego buscan detenerlos, escaparse de ellos o exorcizarlos. Al  no reconocer su propia naturaleza búdica, no ven que estos demonios son creados por su propia mente y son reflejados de regreso a ellos». Una lectura no dual, fincada en el vajrayana, del famoso episodio de la iluminación de Buda enfrentando al demonio Mara, nos diría que Mara es sólo un aspecto de la mente que se desdobla como una entidad independiente al no reconocer su propia budeidad, pero que una vez que se reconoce la no-dualidad, Mara se desvanece o pierde su poder. Uno se puede sentar tranquilamente a conversar con Mara, con los propios demonios.

Algo similar sucede también con fenómenos positivos que llaman «dioses supernaturales particulares», los cuales son resultado de hábitos positivos de proyecciones de múltiples vidas, según Thinley Norbu. Igualmente «al no reconocer su propia naturaleza búdica, no ven que estos dioses y diosas son creados por su propia mente y son reflejados de regreso a ellos». El extremo del eternalismo, que cree en la existencia de dioses eternos separados de la propia mente, luego culpa a estos dioses cuando no logra explicar circunstancias negativas que los afligen y entonces abandona a estos dioses. «Según el budismo, la negatividad no es creada por los dioses… se culpa a los dioses porque se cree que los dioses son creadores. Sin embargo, el pensamiento de que los dioses son creadores viene del creador que es la propia mente. Estas personas creen que el creador objetivo traicionó al creador subjetivo, porque creen que sus dioses los han creado a ellos ya sus circunstancias y así los hacen torturado y castigado. Pero abandonar a dios es solo el creador subjetivo traicionando al creador objetivo». Esta es la ilusión fundamental de la dualidad que reifica los fenómenos como objetos separados en torno a un sujeto; para el budismo vajrayana no existe tal dualidad, todo lo que experimentamos es resultado de nuestra propia mente, incluyendo dioses y demonios.

Es importante aclarar que el budismo no dice que los demonios y los dioses no existan, sino que estos sólo existen como nuestras propias proyecciones, resultado de nuestros hábitos, de nuestro karma. Pero en esto no son distintos al mundo material, a la realidad convencional que experimentamos diariamente, la cual también surge de nuestro karma, del substrato de nuestra mente; ni los dioses y demonios, ni las cosas que vemos a nuestro alrededor tienen una existencia absoluta, son sólo relativos y co-emergentes.

Podemos ver la existencia del mal como resultado solamente de nuestra ignorancia de nuestra condición original, que es la naturaleza búdica. Como explica Thinley Norbu: «las apariencias dualistas se convierten en una forma de demonio». Aquello que en Occidente hemos reificado y llamado «el diablo» no es más que una proyección de nuestra percepción oscurecida por hábitos dualistas que pueden continuar por incontables vidas.

Siempre existe el mal causado por la energía dualista del ego. Al olvidar que todas las proyecciones, reacciones y contraproyecciones tienen su raíz en el ego, el mal parece proceder de afuera de nosotros de múltiples formas y sonidos. En realidad, el mal sólo aparenta tener una independencia externa, esto es debido a que uno olvida lo que el propio ego demoniaco ha creado al construir malos hábitos por muchas vidas, no reconociendo las propias proyecciones.

En el tantra budista (vajrayana, sendero del diamante) se busca establecer una visión pura, esto es ver desde la perspectiva de un Buda. Se toma el fruto del sendero, el Buda que inevitablemente nos aguarda, el resultado de la práctica, como realidad actual. Este es el acto supremo de la imaginación divina. Se dice en el vajrayana que todos los fenómenos son transformados en deidad. «Según las enseñanzas del vajrayana la naturaleza búdica es llamada deidad de sabiduría nacida inherentemente. Esto es porque aunque los seres momentáneamente se ven oscurecidos por la mente ordinaria y no la reconocen, la deidad está dentro de la mente y en ningún otro lugar», dice el maestro Thinley Norbu.

Existen diversas prácticas tántricas para lidiar expresamente con «demonios» entre ellas el chöd, y por supuesto el tantra esencialmente utiliza la visualización de deidades como cultivo de energía positiva en su transformación alquímica espiritual. Para concluir podemos decir que una forma para lidiar con demonios, apariciones y demás entidades es simplemente preguntándonos por su naturaleza, por su origen, de manera atenta sin fusionarnos cognitivamente con ellos. Entonces, según el budismo tántrico, reconoceremos que no tienen existencia independiente de nuestra mente, están vacías. Ocurre algo similar a cuando somos capaces de preguntarnos en un sueño si estamos soñando: al hacerlo lúcido todo asomo de terror se desvanece, ya que reconocemos que todo viene de nosotros.

Twitter del autor: @alepholo

Enseñanzas budistas para lidiar con todo tipo de demonios y apariciones

El budismo tiene una visión muy práctica para lidiar con demonios y apariciones que pueden estar perturbándote.

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El universo budista, particularmente el universo del budismo tántrico, está poblado no sólo de budas y bodhisattvas, sino de toda una vasta serie de deidades y demonios. Sin embargo, a diferencia de religiones teístas en las que estas entidades tienen una existencia absoluta e independiente, en el budismo se ven estas deidades como co-emergentes, en relación siempre a la mente. Dice Thinley Norbu Rinpoche en su clásico White Sail: «Mientras que no creamos en nuestra propia naturaleza búdica, las proyecciones de la mente ordinaria de demonios y dioses seguirán ocurriendo, y creeremos que tienen una realidad objetiva y separada». En este sentido la naturaleza búdica es igual a la no-dualidad, a la conciencia primordial que reconoce todo lo que ocurre de manera integrada a su propia mente. «De la misma manera que un espejo límpido nos regresa nuestra propia imagen, aquel que ofrece, aquel que acepta el ofrecimiento y aquello que es ofrecido no son diferentes. Es por esto que se dice que la sabiduría es el despliegue de la sabiduría».

Thinley Norbu explica que las apariciones, circunstancias aparentemente objetivas, de demonios o de energía negativa que es reificada como una entidad sobrenatural son proyecciones kármicas de hábitos negativos que hemos apilado por numerosas vidas. Las personas que producen este tipo de fenómenos «sienten que estos demonios los están intentando lastimar y luego buscan detenerlos, escaparse de ellos o exorcizarlos. Al  no reconocer su propia naturaleza búdica, no ven que estos demonios son creados por su propia mente y son reflejados de regreso a ellos». Una lectura no dual, fincada en el vajrayana, del famoso episodio de la iluminación de Buda enfrentando al demonio Mara, nos diría que Mara es sólo un aspecto de la mente que se desdobla como una entidad independiente al no reconocer su propia budeidad, pero que una vez que se reconoce la no-dualidad, Mara se desvanece o pierde su poder. Uno se puede sentar tranquilamente a conversar con Mara, con los propios demonios.

Algo similar sucede también con fenómenos positivos que llaman «dioses supernaturales particulares», los cuales son resultado de hábitos positivos de proyecciones de múltiples vidas, según Thinley Norbu. Igualmente «al no reconocer su propia naturaleza búdica, no ven que estos dioses y diosas son creados por su propia mente y son reflejados de regreso a ellos». El extremo del eternalismo, que cree en la existencia de dioses eternos separados de la propia mente, luego culpa a estos dioses cuando no logra explicar circunstancias negativas que los afligen y entonces abandona a estos dioses. «Según el budismo, la negatividad no es creada por los dioses… se culpa a los dioses porque se cree que los dioses son creadores. Sin embargo, el pensamiento de que los dioses son creadores viene del creador que es la propia mente. Estas personas creen que el creador objetivo traicionó al creador subjetivo, porque creen que sus dioses los han creado a ellos ya sus circunstancias y así los hacen torturado y castigado. Pero abandonar a dios es solo el creador subjetivo traicionando al creador objetivo». Esta es la ilusión fundamental de la dualidad que reifica los fenómenos como objetos separados en torno a un sujeto; para el budismo vajrayana no existe tal dualidad, todo lo que experimentamos es resultado de nuestra propia mente, incluyendo dioses y demonios.

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Es importante aclarar que el budismo no dice que los demonios y los dioses no existan, sino que estos sólo existen como nuestras propias proyecciones, resultado de nuestros hábitos, de nuestro karma. Pero en esto no son distintos al mundo material, a la realidad convencional que experimentamos diariamente, la cual también surge de nuestro karma, del substrato de nuestra mente; ni los dioses y demonios, ni las cosas que vemos a nuestro alrededor tienen una existencia absoluta, son sólo relativos y co-emergentes.

Podemos ver la existencia del mal como resultado solamente de nuestra ignorancia de nuestra condición original, que es la naturaleza búdica. Como explica Thinley Norbu: «las apariencias dualistas se convierten en una forma de demonio». Aquello que en Occidente hemos reificado y llamado «el diablo» no es más que una proyección de nuestra percepción oscurecida por hábitos dualistas que pueden continuar por incontables vidas.

Siempre existe el mal causado por la energía dualista del ego. Al olvidar que todas las proyecciones, reacciones y contraproyecciones tienen su raíz en el ego, el mal parece proceder de afuera de nosotros de múltiples formas y sonidos. En realidad, el mal sólo aparenta tener una independencia externa, esto es debido a que uno olvida lo que el propio ego demoniaco ha creado al construir malos hábitos por muchas vidas, no reconociendo las propias proyecciones.

En el tantra budista (vajrayana, sendero del diamante) se busca establecer una visión pura, esto es ver desde la perspectiva de un Buda. Se toma el fruto del sendero, el Buda que inevitablemente nos aguarda, el resultado de la práctica, como realidad actual. Este es el acto supremo de la imaginación divina. Se dice en el vajrayana que todos los fenómenos son transformados en deidad. «Según las enseñanzas del vajrayana la naturaleza búdica es llamada deidad de sabiduría nacida inherentemente. Esto es porque aunque los seres momentáneamente se ven oscurecidos por la mente ordinaria y no la reconocen, la deidad está dentro de la mente y en ningún otro lugar», dice el maestro Thinley Norbu.

Existen diversas prácticas tántricas para lidiar expresamente con «demonios» entre ellas el chöd, y por supuesto el tantra esencialmente utiliza la visualización de deidades como cultivo de energía positiva en su transformación alquímica espiritual. Para concluir podemos decir que una forma para lidiar con demonios, apariciones y demás entidades es simplemente preguntándonos por su naturaleza, por su origen, de manera atenta sin fusionarnos cognitivamente con ellos. Entonces, según el budismo tántrico, reconoceremos que no tienen existencia independiente de nuestra mente, están vacías. Ocurre algo similar a cuando somos capaces de preguntarnos en un sueño si estamos soñando: al hacerlo lúcido todo asomo de terror se desvanece, ya que reconocemos que todo viene de nosotros.

Twitter del autor: @alepholo
Fuente: pijamasurf.com

Los 5 peores demonios para ser poseído

Aún no se sabe a ciencia cierta si él Papa Honorio III (que ejerció del 1216 a 1227) escribió o no el libro donde fueron enlistados estos demonios. Este jefe de la iglesia es recordado entre los papas por celebrar ceremonias para invocar demonios que luego desterraba nuevamente al infierno a través de misas negras (como se sigue haciendo en la actualidad). En el artículo publicado por Esther Iglis-Arkell se enumeran los cinco demonios con los cuales no quisieras compartir cuerpo.
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1) Belcebú

Belcebú es el Big Brother de los demonios, el ‘alzado’; y aunque el cine ha hecho que pierda su cualidad terrorífica, sigue siendo quien atormenta a los pecadores en el infierno.

Inglis-Arkell habla de que a principios de 1600, una joven monja llamada Madeleine de Demandolx de la Palud comenzó a tener convulsiones, gritaba obscenidades y afirmaba que había cometido ‘actos lascivos’ y sexuales con demonios y ‘brujas’. En ese tiempo se llegó a la conclusión de que estaba poseída por Satanás. Se le llevó a ella y a otra mujer que cumplía las mismas características, frente al Gran Inquisidor local.

No se sabe si se les expulsó a Satán, pero sí se supo por otras niñas, que el sacerdote había aconsejado a la monja para incitarla a cometer actos lascivos. El sacerdote negó todo; y hastiado, dijo sarcásticamente que si fuera brujo le daría su alma al diablo. El sacerdote fue detenido y torturado, confesó, se retractó, fue torturado un poco más, confesó una vez más, fue torturado un poco más y… luego lo quemaron vivo. Las chicas siguieron acusando a la gente de brujería con tal de no ser acusadas ellas.

2) Ronove

Ronove, como todos los demonios, es un maestro en el arte de engatusar y engañar a las personas, con la retórica y la elocuencia las disuade para que hagan tal o cual atrocidad. Este demonio podría escribir todo un volumen de cómo ser influyente y ganar ‘amigos’. También es el que que ‘toma las almas viejas’. seguramente Ronove está esperando a aquellos pecadores viejos que se encuentran en el umbral de la muerte; a ellos y a sus mascotas (porque también se ‘lleva’ a las mascotas).

3) Agares

Agares es asexuado, o tiene los dos sexos. Si se lo ve como hombre, es viejo y monta un cocodrilo. Angelical, hermosa y joven se la ve, en su figura femenina. (Quizá hay quien ebrio vio a Agares mujer, de noche en el rave, y amaneció con el mismo demonio, pero en su forma masculina). No por ser demonio no puede ser atractivo o hermosa.

Todos los demonios tienden a ser maestros y, a dar enseñanzas a los fieles seguidores, hasta el punto donde lo permiten los humanos. En corto tiempo, bajo la tutela de Agares, tendrás conocimiento de todas las lenguas del mundo. La noticia mala para muchos es que este será un repertorio de ofensas y crueldades; lo que lleva el troleo a su nivel más demoniaco (si piensas que es suficiente, recuerda que aún faltan los insultos raciales y étnicos). Por lo que serás un erudito en cuestión de maldiciones en todos los idiomas del mundo.

4) Surgat

Surgat esta listo para pelear al lado de Satanás cuando este se lo indique. Al parecer, sirve a Satanás cuando es necesario y los demonios son sus compañeros de batalla. Ebtre todos ellos, Surgat, se gana su lugar en la lista de miedo porque no puede ser exorcizado. Está descrito en libro profesional sobre ‘eyección’ demoniaca (en ese tiempo esa era la única acepción de eyaculación), del Papa Honorio de con una frase: “Surgat es el que abre todas las cerraduras”.
5) Aquiel

Demonio de la mitología cristiana, es el que se dedica a arruinar la santificación dominical (el Sabbath). Es decir, se encarga de quitarle al domingo lo sagrado, como día de guardar; destruyendo y combatiendo cualquier energía que pretenda mantener este día sagrado que el mismo dios escogió para descansar. No suena tan mal, sin embargo, si una autoridad religiosa fuera poseído por Acquiel, quizá sería una afrenta par su grey o para todos aquellos que su religión les obliga descansar el Sabbath.Es decir, este demonio –aún más que los demás– sólo afecta a quienes creen en un sistema religioso vulnerable a demonios.

No se sabe si ha muerto más gente por dios o por el diablo. Lo que se puede aprender son dos cosas: trata de no ser poseído por el diablo, pero si es así,  guárdalo para ti o terminarás en la hoguera.

 

Fuente: PijamaSurf

La Biblia es una Copia de Otros Libros Sagrados

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Quizás usted sea uno de aquellos que conforman el 32% de la población mundial de Cristianos, algo que ni elogiamos ni despreciamos (sencillamente respetamos), es por ello que usted sabe que la fuente del conocimiento cristiano es la llamada Biblia.

Seguramente, usted piense que el libro sagrado de la Biblia es Original, Inspirado por Dios, Moral e incluso ejemplo, de hecho, hubo una época en la que se quemaron legendarias bibliotecas alegando la siguiente afirmación “… para que quiero los demás libros si la biblia es el único que contiene la verdad sagrada…”.

Lo cierto es que las sagradas escrituras son un plagio de textos más antiguos que los propios cristianos denominaría cultos barbaros, es por ello que nos hemos decidido a hacer un resumen de donde proviene la Biblia.

Las escrituras zoroastristas diez siglos antes de la creación de la biblia, hablaban de como Ormuz creó el mundo y los dos primeros seres humanos en seis días y descansó en el séptimo. Los nombres de estos dos seres humanos eran Adama y Evah.

La Epopeya de Gilgamesh habla de como se crea al hombre de la tierra, como habita un paraíso y como se le entrega a una mujer que le dará de comer un alimento por el que será obligado a abandonar el paraíso, y eso lo dice 1600 años antes de la creación de la primera biblia.

A un hombre se le advierte de una inminente inundación por un dios y es instruido para construir un gran barco con el fin de sobrevivir. Las dimensiones del barco son 120 codos, los materiales de construcción son la madera, el tono y las cañas. Después de la inundación, el barco cae en la cima de una montaña donde el hombre envía una serie de aves de encontrar tierra seca. Con el tiempo se les permite a todas las gentes y los animales ser libres previo sacrificio al dios que lo salvó. Ahora bien, aunque estos detalles suenan como si hubieran sido tomadas directamente del libro del Génesis, que iba a encontrar la misma información en la historia de Utnapishtim, que se encuentra en la Epopeya de Gilgamesh, 16 siglos antes de la Biblia.

Hay un número importante de sorprendentes similitudes entre el libro de Proverbios en la Biblia y en la Instrucción de Amenemope egipcia. A pesar de todos los textos sobrevivientes de la Instrucción de Amenemope, estos, son de una fecha posterior, se cree que las obras fue compuesta durante la 12 ª dinastía. Ha habido mucho debate sobre este tema, pero los eruditos modernos están de acuerdo de que hay suficiente evidencia convincente para apoyar la originalidad de la Instrucción de Amenemope.

En la Biblia, los diez mandamientos fueron dados a Moisés en el Monte Sinaí, y fueron escritos en tablas de piedra, al parecer por la mano del mismo Dios. Se pensó que esto tenga lugar en torno a 1490 a C Sin embargo, cuando uno examina el capítulo 125 del Libro de los Muertos egipcio (en torno al 2600 aC), parece que puede haber tenido un poco de inspiración. El Libro Egipcio de los Muertos se leen los Diez Mandamientos 3000 años antes de la primera biblia.

Hay una interesante correlación entre el Gathas de Zaratustra Yasna (los textos sagrados de los zoroastrianos) y el capítulo de la creación y el libro de Isaías en el Antiguo Testamento. Esto se puede atribuir en gran parte a la influencia que los mesopotámicos imprimieron a los israelitas durante el tiempo que los israelitas vivían en Babilonia. Curiosamente, el libro de Yasna hace preguntas que son respondidas directamente en el libro de Isaías. Hay una gran cantidad de ejemplos de influencias de zoroastrismo, pero este es muy convincente.

La idea de los “Ángeles” y los “Demonios” no es originalmente bíblica, se debe decir que había un número de maneras en que el judaísmo y el cristianismo fueron influenciados por el zoroastrismo. Uno de los principales ejemplos es la existencia, estructura y jerarquía de los ángeles y los demonios. Según los estudiosos, los zoroastrianos fueron los primeros en creer en los ángeles, la idea de Satanás, y la batalla en curso entre las fuerzas del bien y del mal. Curiosamente, el arte de Zoroastro retrata al profeta Zaratustra como estar rodeado por el mismo halo de luz en el que las figuras cristianas se representan a menudo.

La existencia de un paraíso para los buenos y un infierno para los malos es muy anterior a la confección de la Biblia, hablando de ello textos del Mitraismo persa cientos de años antes.

El Nuevo testamento, menciona en Mateo la existencia de una trinidad conformada por elPadre + Hijo + Espíritu Santo, pero lo que pocos saben es que de esa trinidad hablaban ya los textos egipcios (Amón + Ra + Ptah) y los Sumerios (Ishtar + Baal + Tammuz) miles de años antes.

La Idea del “mesías” o Salvador, un ser semi-dios, mitad humano, mitad divino que ha venido al mundo para salvar al hombre, está presente en las primeras religiones de la historia, el nuevo testamento es una recopilación de los mitos de avatares como:

Hermes (200 años antes de JC)
Dionisio (500 años antes de JC)
Buda (563 años antes de JC)
Krishna (900 años antes de JC)
Horus (3.000 años antes de JC)
Mitra (600 años antes de JC)
Heracles (800 años antes de JC)
Tammuz (400 años antes de JC)
Adonis (200 años antes de JC)

Aconsejo sobre este último punto leer “El Héroe de las mil caras” de Joseph Campbell
Me gustaría darle buenas noticias, pero sospechamos que la Biblia es un compendio de relatos inspirados en otros mas antiguos con el fin de obtener un sintético dios único con el que fácilmente controlar y dirigir la espiritualidad humana y por ende al propio ser humano.

Fuente: http://www.paginanoticia.net