Antes de encarnar, nos dan 10 consejos para poder estar preparado para la próxima vida, estos fragmentos, extraídos de un libro sagrado budista, hace alusión a 10 cosas que nos dicen antes de venir a este planeta.
1. Recibirás un cuerpo, puede gustarte o no, pero aunque no te guste, será tuyo todo el tiempo que estés en la Tierra, aprende a aceptarlo sea cual sea tu opinión sobre él.
2. Aprenderás lecciones, estarás inscrito de manera permanente a la escuela de la vida, por lo que cada día tendrás la oportunidad de aprender valiosas lecciones. Puedes amar esas lecciones o puedes en cambio considerarlas estúpidas e irrelevantes.
3. Nunca habrá errores, sólo y únicamente lecciones. El crecimiento es un proceso de ensayo y en el que tenemos que experimentar el error muchas veces. Los experimentos o experiencias fallidas son parte del proceso, así como las experiencias que nos instan a trabajar.
4. La lección se repetirá hasta que se aprenda, se presentará en diversas formas, y cuando la hayas aprendido te moverás hacia la siguiente.
5. Las lecciones de aprendizaje es una tarea sin fin. No hay ninguna parte de la vida que no contenga lecciones. Si estás vivo, hay lecciones que deben ser aprendidas y enseñadas.
6. Siempre desearás estar mejor en otro lado, más que en el que estás, pero no encontrarás bienestar hasta que entiendas que el aquí es el único lugar.
7. Los otros son simplemente espejos de ti. No puedes amar u odiar algo de otra persona a menos que refleje algo que amas u odias en ti mismo.
8. Lo que haces de tu vida es tu problema. Tiene todas las herramientas y recursos que necesita. Qué hacer con ellos no es asunto de nadie. La elección es suya.
9. Las respuestas a las preguntas de la vida están en tu interior. Sólo tienes que mirar, escuchar y confiar.
10. Usted se olvidará de todo esto cuando llegue allí al planeta… y sin embargo será fácil de recordar si conectas contigo mismo a través de la sabiduría celestial.
LA CONCIENCIA DE LA MUERTE COMO CAMINO HACIA UNA VIDA ESPIRITUAL LLENA DE SIGNIFICADO
En esta pequeña entrevista en un centro comercial, el psiquiatra Claudio Naranjo nos introduce a lo trascendental en lo cotidiano. Naranjo señala claramente que la muerte, pensar sobre la muerte es el principio de una vida reflexiva que accede al significado y posiblemente a la espiritualidad; es de hecho la forma universal, a la que todos tenemos acceso, para acercarnos a la espiritualidad.
El primer y más básico acto de conciencia que distingue al ser humano es notar que «vamos a morir y todas las personas que conocemos van a morir». Esto parece muy sencillo pero es sumamente significativo, y si no nos lo parece es porque realmente no lo hemos asimilado. «Lo sabemos sólo intelectualmente, no emocionalmente», dice Naranjo. La clave, entones, yace en sentir la muerte, por más horror y contrasentido que esto nos parezca.
Explica Naranjo:
Si sintiéramos que nos vamos a morir seríamos mejores personas, no seríamos tan narcisistas, si sintiéramos que nos vamos a morir aprovecharíamos mejor el tiempo… nos dedicaríamos más a buscar aquello que no es mera supervivencia y comodidad o dinero… o estatus… las cosas más profundas de la vida las buscaríamos más si supiéramos que la vida es un recurso escaso, que lo es.
El terapeuta y médico chileno dice que el hecho de no sentir la muerte «es un paradigma de la represión, de la inconciencia» en la que estamos sumidos. «Mientras menos esté una persona en sintonía con sus potencialidades y con su destino, mientras menos esté viviendo para el bien de su alma y de los demás, más traumática la conciencia de la muerte». Cotejemos la meditación sobre la muerte con nuestra vida común y corriente viviendo para entretenernos o pasar el rato indolentemente: «pensar en la muerte nos libera de la fantasía, de las cosas triviales, de los chismes», nos hace trascender el entretenimiento banal, «nos permite llegar a nosotros mismos, atravesar una antesala de horror al vacío».
Naranjo menciona que Gurdjieff, «el Sócrates ruso» (o armenio), decía que «se nos ha implantado un órgano especial para adormecer en nosotros la conciencia de la muerte… de la misma forma que nosotros alimentamos corderos o cerdos para engordarlos y comérnoslos, así la naturaleza también nos engorda». De hecho la conciencia de la muerte y de este esquema de una vida sin sentido, que es una marcha al matadero sin conciencia de lo que ocurre, constituye un rasgo definitivo de un grado superior de humanidad espiritual. «En las tradiciones espirituales, la conciencia empieza por la conciencia de la muerte o que todo es transitorio, evanescente, impermanente». Así se conecta Gurdjieff con el Buda (quien enseñó anicca, la impermanencia de todas las cosas) y Sócrates, quien dijo que la filosofía es esencialmente un entrenamiento para la muerte, esto es, llevar una vida filosófica para que la muerte sea un acto de conciencia en el que el alma sea capaz de recordar y recobrar su propia naturaleza divina.
Por último Naranjo habla sobre Heidegger, el filósofo alemán para quien «El ser es ser hacia la muerte», y quien nos enseña que «si queremos despertar y ser auténticos debemos conectarnos con esa realidad». La meditación sobre el ser es una meditación sobre la muerte, la inescapable frontera que da sentido a nuestra vida y hacia la cual debemos dirigir nuestra conciencia, como un río a un mar.
El despertar de la conciencia espiritual da nacimiento al descubrimiento del verdadero sentido de nuestra vida, generando una alegría de vivir conscientemente.
Este conocimiento se desarrolla al encontrarnos a nosotros mismos, a través de una introspección individual y autoconocimiento.
El conocimiento espiritual nos da la capacidad de estar en armonía con la totalidad, teniendo un sentido individual para vivir.
Es un proceso de experiencia de manera particular en el cual nos identificaremos con los valores universales y reconoceremos que cada vida individual es sagrada.
Descubrir este conocimiento tiene como propósito la evolución de nuestra conciencia y así hacer posible el desarrollo armónico de todas nuestras capacidades.
Desarrollar esta conciencia nos dará la facultad de resolver exitosamente los problemas de significado y de sentido sobre nuestra vida.
El tener conciencia espiritual establecerá un orden interno de nuestra conciencia y este se traducirá en términos de claridad, bienestar, libertad, y amor universal.
La conciencia espiritual nos lleva a estar presentes de manera plena y creativa en la sociedad, este no conduce al aislamiento o a una desvinculación de la realidad.
La conciencia espiritual es el conocimiento de la relación del espíritu con la materia, se ocupa de la trascendencia, de lo sagrado y de los comportamientos virtuosos.
Da énfasis en la integridad de las relaciones humanas y se interesa por producir significados comunes compartidos a través del diálogo.
Estar conscientes espiritualmente nos permitirá actuar éticamente, vivir en armonía interna con los demás y con la naturaleza.
En la actualidad la mayoría de las personas están tan concentrados llevando a cabo sus satisfacciones materiales, que olvidan sus necesidades espirituales.
Hoy en día la vida de algunas personas están solamente ocupadas con solo las cosas de este mundo sin estar conscientes de el gran reino espiritual existente.
Sus mentes están circunscritas solamente con las formas exteriores y por ello no comprenden el verdadero significado espiritual de su vida.
Uno puede memorizar nombres y fórmulas de cualquier ámbito, pero tal clase de conocimientos por sí mismos no dan un significado verdadero al ser humano.
Es decir, el conocimiento por sí solo, no tiene ningún gran principio integrador, pero el conocimiento espiritual te enseña una revelación progresiva.
El conocimiento espiritual nos enseña que los todos los seres humanos, somos realmente hermanos espirituales.
El despertar espiritualmente es la base para la evolución de nuestra conciencia yestá ligada incondicionalmente a descubrir los valores humanos integradores.
Con conocimiento de la espiritualidad, sabremos que nosotros somos una parte individualizada de un todo y sentiremos un profundo amor por todo lo que nos rodea.
Se siente amor por algo o por alguien, cuando consideras a lo que amas como una parte de ti mismo.
No se puede considerar consciente espiritualmente a una persona que usa sus conocimientos técnicos y científicos de una manera que dañe a los otros seres.
Eso que amamos no lo podemos maltratar, destruir u ofender, porque es como si nos maltratáramos, destruyéramos u ofendiéramos a nosotros mismos.
Con el conocimiento espiritual sabremos que nos dañaremos a nosotros mismos cuando criticamos, condenamos o juzgamos negativamente a las demás personas.
Con este conocimiento existirá una transformación real y profunda de todo nuestro ser, de nuestras actitudes, conductas, aprecios, relaciones y motivaciones.
Con el desarrollo de la conciencia espiritual, nos daremos cuenta y reconoceremos el amor universal como una realidad fundamental.
Trabajaremos en una conciencia por la justicia social, la democracia y la paz en términos de pensar globalmente y actuar localmente.
Este conocimiento nos llevará de lo personal a lo universal, de un interés de lo mío a un interés de lo nuestro, de una identidad individualista a una identidad universal.
Hoy el descubrimiento espiritual está en el centro de una nueva visión del mundo, y se dice que ahora la ciencia es complementaria de la espiritualidad.
Con este conocimiento y nuestras capacidades desarrolladas, tenderemos la construcción de un entorno armonioso con una plena realización individual.
Lo que no te gusta en los demás, es un reflejo de lo que tú mismo eres de forma directa cuando no apruebas algo en otro es algo que tú también tienes.
La premisa del universo consiste que todo el mundo está compuesto de manera molecular por partículas formadas de impulsos de energía e información.
La búsqueda del poder económico o del status social de forma desmedida, idolatrando la moda o un amor excesivo al cuerpo serán parte de mammón.
Aunque instintiva y casi inconscientemente la mayoría da por hecho que el mundo físico o mundo natural existe porque lo revelan nuestros sentidos.
La transformación significa tener la flexibilidad necesaria para modificar nuestro modo de pensar con el fin de lograr nuevos y mejores resultados.
Descubriendo como somos realmente y teniendo conciencia de la versatilidad, podremos experimentar interacciones de excelencia en todo momento y lugar.
Siendo conscientes de esta parte de nuestra mente debemos estar despiertos para que nuestro subconsciente no sea víctima del enemigo para destruirnos.
Al final de la década de los noventa, en un anticuario de Madrid se produjeron una serie de acontecimientos de extraña explicación. Decenas de personas fueron testigos y sufrieron en sus propias carnes los fenómenos que allí acontecieron.
En una tienda de antigüedades de Madrid se producen fenómenos paranormales. Un anticuario de Madrid padece desde hace tiempo fenómenos paranormales en su local situado en la calle Marqués del Monasterio, en el distrito Centro de Madrid. Según declaró el propietario de la tienda, Noel, a una emisora de radio: “una de las cosas que más suceden es que se caigan objetos sin que nadie los toque. A veces se ven figuras, otras veces son ruidos, reales, y luego, sin embargo, no hay nada que los justifique”.
Con estas palabras comenzaba Cristina Rovirosa, locutora de la cadena de radio Onda Cero, el informativo de las ocho de la tarde del 11 de febrero de 1999. Una redactora de esta emisora acababa de filtrar la noticia de los extraños episodios que se estaban produciendo en un comercio de la capital.
El grupo de investigación paranormal HEPTA y otros expertos en la materia no tardaron en personarse en el local para comprobar y realizar las investigaciones pertinentes sobre los fenómenos que allí sucedían.
Todo el local, abarrotada de objetos y antigüedades, desprendía un aura casi mística que trasladaba a otras época de la historia. Ángela, copropietaria del negocio, relataba los sucesos a los investigadores.
“Todo comenzó en marzo del pasado año, Noel me comentaba en forma jocosa – aquí hay fantasmas. Y efectivamente, comenzaron a pasar cosas”. Y es que desde que se pusieron al frente del establecimiento, situado en la madrileña calle Marqués del Monasterio, número 10, ya nada es normal en su vida diaria.
Ángela continuaba contando:
“Las lámparas comenzaron a moverse solas. Por ejemplo, los adornos cristalinos que cuelgan de ellas aparecían en otras habitaciones. Saltaban delante de tus ojos o directamente se rompían. Se abrían solos los grifos, a veces parecía como si se cayera una vajilla contra el suelo y muchas otras surgía un olor a podrido que se transformaba en un aroma a rosas increíble. Surgía por las habitaciones e impregnaba algunos muebles. Olía a pelo quemado dentro de uno de los armarios.”
Los fenómenos fueron aumentando en agresividad y frecuencia. Los primeros testigos de excepción fueron los alumnos de las clases de restauración que se imparten en la parte trasera de la tienda. Pero antes de que personas ajenas a ésta pudieran presenciar estos sucesos, Ángela, y especialmente Noel, vivieron experiencias extraordinarias.
“Estábamos un día organizando la tienda. Encima de la mesa teníamos un velón y de repente se encendió solo. En otra ocasión Noel tiró a la basura una cabeza de carnero porque parecía cobrar vida. Después de tirarla a la basura la encontramos en la puerta del local. A partir de ese día la hemos escondido.”
El estupor de los propietarios les llevó a contar a sus amigos más allegados lo que estaba ocurriendo.
“Había días que cerrábamos la tienda y veníamos a ver qué pasaba. Siempre a la misma hora se desencadenaban los acontecimientos. Estando con unos amigos en la salita principal comenzaron a caernos unos trocitos de madera como carcomida y húmeda.”
Al concluir el verano, la violencia aumentó de forma alarmante incluso ante los conocidos de Ángela y Noel.
“Recuerdo una noche que cerrábamos la tienda. Nos fuimos a cenar y volvimos para ver si había pasado algo. Cuando entramos, los vasos con agua que dejamos para mantener la humedad de la madera de los muebles salieron despedidos contra unas esculturas romanas”.
A partir de ese momento los incidentes empezaron a hacerse permanentes y los clientes comenzaron a presenciar las extrañas escenas.
“¡Tú no sabes qué vergüenza! […]. Llegaba un cliente, le enseñábamos algunas piezas y empezaban a caer objetos. Se iban despavoridos. Nos inventábamos mil excusas pero no podían creernos“.
Los fenómenos, con el tiempo, fueron reduciendo su intensidad hasta prácticamente desaparecer. Según se cuenta, anteriormente vivía en ese lugar un abogado que murió abrasado al provocarse un incendio por culpa de un cigarrillo en la cama. Los investigadores aseguraron que éste lance no tenía nada que ver con los sucesos de la tienda de antigüedades. Un típico caso de psicoquinesia espontanea recurrente, más conocido como poltergeist, producido probablemente por una de las personas presentes. Con la salvedad de que, según testimonios de vecinos y del propio conserje, durante las noches, con el local cerrado, se escuchaban charlas y ruidos como si allí hubiese alguien trabajando…
Hoy en día, todos los interrogantes continúan abiertos sobre lo que ocurrió en realidad en ese lugar.
Fuente:
Extracto de “Casas encantadas”, de Francisco Contreras Gil
El coaching espiritual se basa en el desarrollo de la inteligencia espiritual del individuo.
En este caso, y según estudios de psicólogos de renombre como Mayer, Goleman o Salovey, la inteligencia emocional implica desarrollar ciertas capacidades propias. Si antaño se buscaba mucho el raciocinio y planificación del individuo, estos especialistas desvelaron el gran valor de otras posibilidades como el autcontrol, la adaptabilidad, la autoconciencia, la conciencia social o incluso el manejo de relaciones.
Y de la inteligencia emocional pasamos ya a la inteligencia espiritual, que se podría considerar como el último límite del ser humano. Aquí es donde entran en juego los coachs espirituales, que buscan:
Desarrollar la capacidad de autoconocimiento profundo de una persona.
Lograr que el individuo emprenda su propia auto-trascendencia.
Localizar el sentido último de la vida de cada persona.
Desarrollo de la sabiduría.
Elevación del nivel propio como Ser.
Conectar con el dios interno que cada persona lleva dentro, sea religiosa o no.
La propia neurociencia ha demostrado que somos capaces de trascender. Así pues, la inteligencia espiritual es capaz de elevarnos más allá de la mera realidad física. De esta forma podemos ser más perceptivos, superar nuestros propios sentidos físicos y entablar diálogo interno que la realidad trascendental que supera toda clase de límites.
En el fondo, todo ser humano tiene el anhelo de encontrar el propósito fundamental de su existencia propia. En realidad buscamos ir más allá del conocimiento técnico o el simple éxito. Necesitamos encontrar una experiencia integral, que nos arroje a una plenitud total con nuestro propio ser.
Aquí es donde el coaching espiritual juega un papel básico. El coach tiene la misión de lograr que su coachee (persona que recibe el entrenamiento) encuentre su propio poder ilimitado por sus medios, tan solo recibiendo nociones según la experiencia y conocimientos de su mentor.
Con esta modalidad de coaching, los seres humanos podemos alcanzar nuestro verdadero propósito en la vida. Además, podemos conectar con la fuente de nuestro ser, encontrar la llave de la sabiduría y localizar los resultados trascendentales que tanto necesitamos. Es decir, que se busca dar con la identidad verdadera.
Gracias a esta técnica se pueden alcanzar resultados trascendentales palpables. Eso sí, además de un buen coach, necesitamos ser perseverantes, autodisciplianados y comprometidos. Solo así alcanzaremos la visión interior verdadera que el coaching espiritual provee y que en el fondo todos anhelamos.
Los solsticios y equinoccios son los grandes hitos en el movimiento del Sol en relación a la Tierra. Ya que la mayoría de las antiguas religiones fueron en algún momento cultos solares, alrededor de estas fechas naturalmente se congregan una gran cantidad de fiestas religiosas, ricas en una enorme cantidad de símbolos. La religión en sus orígenes fue mayormente una astroteología y la filosofía antigua fue mayormente una filosofía natural, es decir, a partir de la observación de los ciclos naturales y de las relaciones entre la Tierra y el Cielo se construyeron una serie de principios éticos y soteriológicos. El hombre creyó comprender que el mundo en el que vivía era un microcosmos del mundo superior, y así él mismo era una imagen que reflejaba al Sol y su vida un emblema de las vicisitudes que enfrenta esta estrella en su movimiento anual. La luz del Sol verdaderamente era la vida del ser humano y de la naturaleza.
De aquí que los equinoccios y los solsticios sean puntos de encaje en los que se engarzan las historias de los diferentes dioses: Cristo, Mitra, Horus, Cronos, Dionisio, Huitzilopochtl, y muchos otros, tienen en su mitología claras coordenadas de correspondencia con estas fechas. Algún mitólogo, como Joseph Campbell, nos diría que se trata de una sola historia, la historia del héroe de las mil máscaras. Diremos aquí que se trata de una sola historia, la única historia: la luz que al inscribirse en el espacio hace el tiempo.
Los solsticios –palabra que significa «sol quieto»– marcan la máxima polaridad de la luz. En el verano, el solsticio es el día más luminoso del año; la plenitud, la fuerza celeste que engendra y se disemina por la naturaleza y, sin embargo, en la máxima intensidad ya se puede percibir el declive de este esplendor. En el invierno, mientras que el solsticio es el día más oscuro del año, se celebra el renacimiento del Sol, que empieza a morir en otoño pero que prueba ser invencible (es el Sol Invictus de los romanos), pese a la sagrada vacilación de la muerte en su descenso al inframundo que es como un gesto teatral, como ocurría en los misterios de Eleusis, donde los adeptos tenían una experiencia de la inmortalidad de sus almas investida en el simbolismo de Deméter y Persefoné.
Los equinoccios marcan el equilibrio –la palabra significa «noche igual»– el día y la noche duran lo mismo, se cancela por un instante la dualidad, sólo para proseguir el eterno juego polar del ocultamiento y la revelación. El equinoccio de primavera marca el inicio del año nuevo astrológico, la renovación de la vitalidad, en la gran iniciativa de Aries (regido por Marte, el planeta de la acción y el coraje). El equinoccio de otoño es el heraldo de la muerte y del recogimiento. El signo del cual el Sol sale para entrar en Libra justo en el equinoccio es Virgo, la Virgen, la arquetípica diosa de la Tierra comúnmente identificada con Isis y Ceres, y que marca el momento de atesorar los granos y prepararse para el invierno, la muerte y el viaje al inframundo. Podemos pensar en los solsticios y los equinoccios como los eventos nodales en la vida del Sol: su nacimiento, crecimiento, esplendor y muerte.
Manly P. Hall, gran erudito de la filosofía antigua, nos dice que «no ha habido ningún pueblo que no haya atravesado algún tipo de de fase de simbolismo solar en su filosofía, ciencia y teología, el Sol ha dominado todas las artes, ha estado involucrado en todas las teorías de armonía musical [recordemos que Pitágoras, según la tradición es el hijo de Apolo, el dios de la métrica y de la luz]. Encontramos registros de esto en todas partes porque el Sol [y particularmente sus equinoccios y solsticios], representa la restauración anual de la vida, símbolo de la gran resurrección de todas las cosas existentes, la gran redención, la elevación de toda la vida de la oscuridad a la luz».
La religión de la naturaleza que tenía en el Sol a su máximo emblema de la divinidad vio en los movimientos del Sol y sus efectos en la Tierra la revelación de las leyes esenciales de la vida. Un tiempo para sembrar, un tiempo para cosechar, un tiempo para reunir, un tiempo para el sosiego; tiempos donde había más energía, tiempos donde era menester conservar esta energía, etcétera. El tiempo se revelaba como ritmo y sacrificio –los alquimistas lo llamaron solve et coagula— y seguir ese ritmo era entonces estar en armonía con la ley del cosmos, ley que era una manifestación del poder de la luz que encarnaba el Sol. Esto en términos de la economía y la convivencia comunitaria pero también en términos espirituales e individuales, recordando que, como pensaron los filósofos pitagóricos, el alma era también un ritmo y, de hecho, el tono y el tónico esencial del alma es el Sol.
Según Manly P. Hall:
La adoración de la naturaleza es la adoración de las realidades de las cosas con una humilde resolución de aprender las lecciones de la luz y la vida, de que, con el tiempo, nos convirtamos en honrados sirvientes de esta Casa de la Refulgencia. Todas las religiones han tenido dioses de la luz y estos dioses de la luz son dioses del amor. Son deidades que protegen, preservan, elevan y redimen toda forma de vida en la naturaleza.
Y dentro de esta luz tenemos todas las leyes de la vida, y las leyes de la vida son los mandamientos, los métodos, los principio a través de los cuales la vida logra la perfección.
Existe aquí una notable identidad entre la luz, la vida y la ley. Ya lo había dicho San Juan: «En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres». Pero también, según Hall: «Todo el misterio dela luz es completamente matemático, completamente legítimo, como Newton notó. En la luz están todas las cosas. Y esta luz que viene de arriba es reflejada por todas las cosas de la creación». Esto es lo que nos permite conocer el Sol con sus movimientos matemáticos –que revelan orden, ritmo y arquetipo– y con su luz, que permite que florezca la vida en la naturaleza. La luz es la escritura de las leyes eternas arquetípicas de las cuales el mundo que vemos es un reflejo, como si fuere una sombra.
El poeta neoplatónico Ralph Waldo Emerson, caro a Manly P. Hall, escribió en su ensayo sobre la Súper Alma: Desde dentro o desde atrás una luz brilla a través de nosotros hacia el mundo y nos hace tener conciencia de que no somos nada, pero la luz es todo. Un hombre es la fachada de un templo en el que todo el bien y la sabiduría residen». En la luz están todas las cosas y para que podamos reconocer esto debemos hacernos nada, dejarnos atravesar por la luz, vaciando nuestra personalidad para que pueda expresarse a través de nosotros la totalidad, lo cual es una forma de rendirle culto al Rey, al Sol, que es el símbolo visible de la Luz del Absoluto.
Manly Hall prosigue:
Esta vida que conocemos brillando eternamente ha sido distribuida como la fuente de la vida individual, luz individual. Y así también la luz como la vida penetra en nuestro interior; el gran núcleo de luz-vida en nosotros es el corazón. El corazón es donde eternamente late el tambor de los dioses. Es aquí donde late el tambor de Shiva, según los sabios de la India, el sonido que emana el pulso que sostiene la vida. En todos lados encontramos símbolos, y en donde hay símbolos encontramos la historia del Sol Victorioso, la misteriosa luz universal que iluminó el ser de todas las cosas, y esta luz y este poder es la vida de los hombres. Es la vida de toda la creación, distribuida a través de las hojas de pasto, atravesando toda forma en el vasto árbol de la vida; por ello, en el análisis final, toda la vida es una sola vida, y esa vida es la eterna Luz-Vida en sí misma, el poder de la divinidad en toda la creación.
Una ecuación hermosa: Si existe una sola luz y la luz es la vida misma, entonces todos los seres vivientes son un solo ser. Y en esto nos podríamos apoyar en principios científicos modernos, como el entrelazamiento cuántico que muestran que los fotones existen en un estado de inseparabilidad, de tal forma que cualquier cambio en uno se manifiesta en el otro no obstante la distancia a la que se encuentren. Desde la perspectiva de la luz no existe el tiempo ni la distancia, la luz descansa en unidad absoluta e indivisible. Según las teorías más modernas, la vida en la Tierra parece haber sido sembrada por el Sol. Las tormentas solares, como largos espermas de luz, parecen haber acondicionado la atmósfera para el surgimiento de la vida. De acuerdo con el premio Nobel, Albert Szent-Györgyi: «Una célula requiere energía no sólo para realizar todas sus funciones sino para el mantenimiento de su estructura. Sin energía, la vida se extinguiría instantáneamente, y el tejido celular se colapsaría. La fuente de esta energía es la radiación del Sol».
Regresamos a Hall:
El Sol es vida, y esta vida es la propiedad común en todas las cosas, el poder del cual dependemos. Desde el más pequeño átomo hasta la más grande estrella, la luz es un símbolo de la presencia de la vida. Esta vida es una promesa, algo que debemos de comprender, esta luz no es algo que se encendió súbitamente de la nada, en un antiguo eón, esta luz es eterna. Por ello la vida es eterna, la inmortalidad es una certidumbre, el crecimiento es inevitable. Porque todas las cosas buenas, todas las revelaciones, están basadas en la inevitable e inmediata y eterna presencia de la vida. La vida es por ello algo muy sagrado y al observar su descenso a través de los diferentes ordenes de creación, vemos que la vida se difunde en el ser humano. Hay vida en nosotros y esta vida en nosotros ha hecho su tabernáculo en la carne.
En los Salmos se dice que Dios puso su tabernáculo en el Sol, pero el mismo Sol, que es la chispa divina en nosotros, ha hecho su tabernáculo en el hombre, que es una imagen del Padre.
La luz es vida pero también es el símbolo de la sabiduría, de la verdad que libera de la ignorancia y la ilusión de que perecemos con el cuerpo, como el Sol que renace en el solsticio. En el conocimiento de la luz, en la conciencia humana que es en realidad una extensión de la Mente Universal, está la certidumbre de la inmortalidad, la paz y la alegría.
El filósofo neoplatónico Porfirio señala que el solsticio está regido por Saturno debido a que el Sol ingresa en el solsticio al signo de Capricornio, y es por ello que en estas fechas se celebraban las Saturnalias en Roma, las festividades que subvertían el orden establecido, regresando lúdica y simbólicamente a una especie de Arcadia o edad dorada (la cual se supone era regida también por el viejo Saturno, dios de la agricultura).
Tradicionalmente en la astrología se dice que Capricornio es la puerta de los dioses (o inmortales) y Cáncer (el signo que se encuentra a 180 grados de Capricornio) es la puerta de los hombres. Esto se debe a que en el esquema de Ptolomeo, en el cual está basada la astrología (y también el esquema hermético), el cosmos está formado por siete esferas planetarias, siendo la más baja la Luna (la cual rige Cáncer), la cual marca el ingreso de un alma al mundo material, y la más alta la de Saturno, la cual marca el regreso de un alma al mundo espiritual o a la octava esfera, la de las estrellas fijas (en el descenso del alma el orden se invierte y Saturno es la primera esfera). La lectura de Porfirio entonces sugiere que el hecho de que los esclavos fueran liberados durante la Saturnalia simbolizaba la liberación de las almas de la prisión del mundo material (a través de la puerta de Capricornio). Tenemos claramente aquí la noción de que la muerte es una posible puerta a una vida más alta, a una regeneración espiritual (algo común a todas las tradiciones, pero será retomado directamente por la alquimia con este mismo simbolismo saturnino).
Algunos de estos teólogos consideran a Cáncer y a Capricornio como dos puertos; Platón los llama las dos puertas. De ellas, afirman que Cáncer es la puerta a través de la cual las almas descienden, y Capricornio aquella a través de la cual ascienden, y cambian una condición material por una condición divina del ser. Cáncer, de hecho, está al norte y adaptado al descenso: pero Capricornio, está al sur, y acomodado para el ascenso. Y así es, las puertas de la cueva que mira hacia el norte tienen gran portento, el cual se dice que es previo al descenso del hombre: pero las puertas del sur no son las avenidas de los dioses, sino de las almas ascendiendo a los dioses. Bajo esta consigna, el poeta [Homero] no dice que sean el pasaje de los dioses, sino de los inmortales; dicha apelación es común a nuestras almas, ya sea en toda su esencia, o en particular en una porción excelsa, son denominadas inmortales.
[..] Los romanos celebran su Saturnalia cuando el Sol está en Capricornio, y en esta festividad, los sirvientes usan los zapatos de aquellos que están libres, y todas las cosas son distribuidas comunalmente entre ellos; el legislador sugiriendo con esta ceremonia, que aquellos que son sirvientes en el presente, serán más tarde liberados por el festejo de la Saturnalia, y por la casa atribuida a Saturno, i.e. Capricornio; cuando revivan en el signo, y se hayan despojado de las vestimentas materiales de la generación, regresarán a su felicidad prístina, a la fuente de la vida.
Esta idea de la puerta de los inmortales encontrada en Capricornio en cierta forma reaparece entre los alquimistas, quienes, en esta época en la que toda la vida está concentrada en el subsuelo, buscaban la materia prima que tendrían que nutrir con “la sangre del león verde” (el espíritu vegetal), las sales y el rocío, como si se tratara de un niño (el “niño Dios”) al cual hay que cuidadosamente estimular para convertirlo en el Rey Sol (en Cristo). Es bajo el dominio de Saturno, de la muerte del Sol y de la bilis negra que inicia la primera fase de la alquimia, el nigredo, la cual culminará en la obtención de la piedra de los filósofos o la medicina universal. Saturno a su vez es el guardián de la Puerta del Caos desde donde se accede a la Vía Láctea («el semillero de almas»), según el Poimandres de Hermes Trismegisto, el último escollo para la liberación del alma (también símbolo del karma y de lo necesario) y de la inteligencia más alta. Quizás Shakespeare, quien tenía ciertos conocimientos al menos simbólicos de alquimia, tenía esto en mente cuando hizo que en El Mercader de Venecia fuera la llave del plomo (el metal base que simboliza la materia que será espiritualizada) la que abre el corazón de la bella Portia. Saturno es paradójicamente el guardián del oro verdadero, de la misma manera que la filosofía encuentra su sentido en la muerte y puede considerarse según Sócrates un entrenamiento para morir, según Sócrates. La alquimia ama la conjunción de los opuestos y no es de extrañarse que justamente en la muerte, en este período de agonía y decrepitud, se haga presente la vida, la semilla áurea, la luz inmortal.
La bilocación es un fenómeno paranormal que en un principio pertenecía al ámbito de los chamanes, místicos o santos, pero que actualmente parece incluir a personas sensitivas en general, que confían en su poder de intuición.
Según antiguas creencias, se trata de la capacidad de desdoblar el cuerpo sutil que supuestamente todo individuo posee, y abandonar el cuerpo físico para poder trasladarse a otro lugar de este mundo y también a otros mundos o dimensiones del espacio tiempo.
Famosos escritores como Guy de Maupassant, Allan Poe, Dostoievsky, Balzac y Goethe, afirmaron haber tenido ese tipo de experiencias no sólo una vez sino varias veces en sus vidas.
Estas personas, destacadas por su gran imaginación, ampliaron de esta manera su campo de conciencia y constataron que el mundo físico que percibían habitualmente no era la única realidad, que existían otras realidades y que el cuerpo físico no era una limitación para conocerla.
Edgar Allan Poe y Dostoievsky tuvieron experiencias similares relacionadas con este fenómeno, y aunque no sintieron precisamente haber salido de sus cuerpos, estuvieron frente a la presencia de su doble en varias ocasiones, alguien idéntico a ellos.
En cuanto a Guy de Maupassant, también vio a su doble varias veces, que no sólo se le apareció sino que también le dictó gran cantidad de páginas de su obra.
Goethe, el conocido autor de “Fausto”, relató haberse encontrado en una oportunidad con su doble y en otra ocasión con el doble de un amigo suyo, vestido con ropas de dormir. Sospechando que dicha aparición se podía relacionar con la muerte física de dicha persona, fue hasta su casa para comprobar que se encontraba bien, encontrándolo sano y salvo, con la ropa de dormir con la que lo había visto minutos antes en la calle.
Su amigo le contó que se había dormido, que había soñado que estaba en plena calle con ropas de dormir y que se había encontrado con él.
Muchos rituales religiosos tribales, conocidos como misas negras, utilizando algunas veces narcóticos, hacen posible el desdoblamiento con propósitos tanto benignos como malignos.
Pero no sólo las comunidades primitivas tienen este poder, también en occidente, durante la guerra fría entre las dos potencias, fue utilizado por agentes entrenados especialmente de ambos lados, denominados por la KGB y la CIA espías psíquicos, para desdoblarse y resultar invisibles, inaudibles e intangibles, e intentar apropiarse de secretos de estado.
Pero esa no fue la única ocasión, también otros gobiernos en otras épocas utilizaron a los sensitivos y psíquicos tanto para conocer el futuro como para poder controlarlo o prevenirlo.
Actualmente, el “Monroe Institute” es una de las instituciones norteamericanas más autorizadas en el mundo, que investiga las facultades paranormales, particularmente las experiencias extracorpóreas.
En 1977 fue nombrado director de este instituto es Frederick Holmes Atwater, quien desde muy joven tuvo la capacidad de desdoblarse a voluntad, quedando a cargo del adiestramiento de espías psíquicos de la CIA.
Fue el entonces teniente de inteligencia Atwater, quien alertó a sus superiores sobre la amenaza que representaban estas técnicas que comenzó a utilizar antes la KGB.
Atwater fundamentó su inquietud con estudios realizados en la Universidad de Stanford y a través de bibliografía de científicos que han profundizado desde hace muchos años sobre estos temas.
A pesar del escepticismo de los pragmáticos, la eficacia de este método se comprobó cuando se constató que la información que se obtenía era correcta.
Las fuerzas de seguridad también utilizan la “visión remota” para obtener información estratégica.
Durante la crisis de los rehenes norteamericanos en Irán, en 1979, seis sensitivos operaron para rescatarlos, otros lograron localizar a un militar secuestrado en Italia y el hecho más espectacular fue la identificación de un submarino nuclear ruso que se estaba construyendo secretamente en un astillero en una zona del Báltico.
Cuando el submarino comenzó a navegar, las fotografías tomadas por los satélites confirmaron que la información obtenida psíquicamente, había sido exacta.
¿Se trata de viajes extracorpóreos o de visión remota?, a los jefes de inteligencia no les interesa el método sino la información. Algunos psíquicos sólo se concentraban y hacían un dibujo, otros se acostaban, entraban en trance y luego se trasladaban al lugar.
Facundo Cabral nació el 22 de mayo de 1937 en La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
Sus padres fueron Sara y Rodolfo los cuales ya tenían dos hijos. Su padre abandonó el hogar dejando a su madre con sus tres hijos, los cuales emigraron hacia Tierra del Fuego, sur de Argentina.
Cabral tuvo una infancia dura y desprotegida, convirtiéndose en un marginal al punto de ser encerrado en un reformatorio. Al poco tiempo consigue escapar y según cuenta encontró a Dios en las palabras de Simeón, un viejo vagabundo.
La vida no te quita cosas: te libera de cosas… te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones. No perdiste a nadie: El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.
Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será y, llegará naturalmente.
No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban tres o cuatro meses de vida.
Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz.
Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.
Recuerda: «Amarás al prójimo como a ti mismo». Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición.
Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.
Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar a seis millones de hermanos judíos.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo.
Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños.
Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo.
Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas.
Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.
Da sin medida y te darán sin medida.
Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.
Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él.
Si Él tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella.
El te manda flores cada primavera.
Él te manda un amanecer cada mañana.
Cada vez que tú quieres hablar, Él te escucha, El puede vivir en cualquier parte del universo, pero Él escogió tu corazón.
Enfréntalo, amigo, ¡Él está loco por ti!
Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero él sí prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el camino.
«Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír».
Cabral sabe que desde hace algunos años su mayor cruz es una enfermedad ocular que le está arrebatando la visión. «Es una enfermedad muy grande. Tuve muchos accidentes y a la larga tuve desprendimientos de retina dos o tres veces. Pero lo llevo bastante bien».
-¿Qué cosas le hace sentir el ver cada vez menos?
Pensar mejor. Pensar más. Hay un caso extraordinario en la historia: Demócrito. Nada menos que él. Demócrito se hizo quemar los ojos, decía, «para poder pensar, porque el mundo es tan bello que me distrae». Es como cerrar los ojos antes de dormirte y ves al mundo de una manera diferente. Además, yo ya vi tanto. ¡Caramba, el mundo es tan bello! Flores, reptiles, mares, océanos, volcanes, osos polares, hay delfines hasta rosados, las mujeres que son tan bellas… ¡Ah, mi Dios, el mundo es una fiesta! Por eso nunca entendí a la gente que se aburre y se siente pobre. No la entiendo.
LA VIDA ES GENEROSA
Así lo cree Facundo Cabral, quien asegura no entender a aquellos que no saben apreciarla. Pero los años no le han sido indiferentes.
Es que es la vejez –la que él define como «la estación serena de la vida»– su último gran descubriendo.
«Lo único que se desbarata es el cuerpo. Pero yo no soy el cuerpo. El cuerpo es el vehículo que me lleva de la cuna a la tumba. Yo soy mi espíritu, mi alma y las ideas que arman mis neuronas. Dios me dio esto y aprendí a querer lo que me dio. Y le estoy sacando partido».
Es conocida también como Ondas Tesla, Energía Zero e incluso como la desacreditada energía Orgone o Qi. La onda escalar es una no-hertziana, onda no lineal, y estacionaria que tiende a llenar ambientes capaz de atravesar solidos sin perder intensidad. 2
En los años 1800 James Clerk Maxwell es el primero que incluyó a estas ondas en su fórmula matemática. Luego Tesla las demostró 50 años más tarde, pero llevó casi 100 años más tarde a la ciencia el volverlas a demostrar. Dr. Ing. Konstantin Meyl es uno de los científicos que no solo demostró su existencia en ondas de baja frecuencia, sino también en que ellas existen en las ondas de alta frecuencia. La NASA tiene varios estudios importantes sobre estas ondas1.
Las ondas escalares pueden copiar, transferir y registrar información saludable para el cuerpo
Algo muy útil de las ondas escalares es que pueden incorporar un campo de energía en los productos a un nivel mayor que otras ondas, y luego transferir esa carga de frecuencias o energía de los productos a cada célula del cuerpo humano. En el cuerpo humano todas las células son capaces de almacenar y transferir la energía escalar.
Hay modelos de la Mecánica Cuántica que describen las partículas subatómicas como los excitones, plasmones y solitones que pueden almacenar y transportar información a lo largo de macromoléculas biológicas en respuesta a la energía escalar de baja intensidad. Posiblemente el ADN del hombre escribe, guarda y transfiere su información de la misma manera. 3(El ADN tiene la forma similar a la onda escalar. Ver imagen derecha)
Los aparatos electrónicos generan frecuencias que perturba y rompe el equilibrio a nivel celular.En cambio las ondas escalares pueden borrar esa “mala” información que el cuerpo ha intentado descifrar y registrar frecuencias similares a las de un ambiente natural.
Beneficios de la onda escalar con frecuencias naturales
Si bien las ondas electromagnéticas ocasionan varios desequilibrios, los aparatos u objetos que emiten ondas escalares pueden devolver al cuerpo su equilibrio natural.
El cuerpo y sus células vibran a distintas frecuencias para su normal desarrollo bio-eléctrico. Los objetos o instrumentos con energía escalar son impregnados con frecuencias escalares similares a las que el cuerpo tiene en estados naturales como las de 8 Hz y 12 Hz. Los beneficios de la exposición a estas ondas con las frecuencias adecuadas son las siguientes:
Eliminar y anula los efectos en el hombre de las frecuencias de 50-60 Hz en el cuerpo humano.
Aumenta el nivel de energía de cada célula en el cuerpo a un rango de 70-90 milivoltios.
Mejora la permeabilidad de la pared celular facilitando de este modo la ingesta de nutrientes en cada una y todas las células y la eliminación de los residuos de cada una y todas las células. (Como resultado ayuda a la desintoxicación).
Disminuye la tensión superficial de los productos ingeridos, reduciendo así significativamente el tiempo requerido para su cuerpo para asimilar los mismos productos.
Aumenta los niveles generales de energía del cuerpo, como resultado del aumento de la energía celular de trillones de células.
Limpia y mejora los niveles sanguíneos de quilomicrones (proteína / partículas de grasa que flotan en la sangre) y los perfiles de triglicéridos y los patrones de fibrina.
Mejorar la función inmune hasta en un 149%.
Mejora la concentración mental como se demuestra por el aumento de la amplitud de las frecuencias del EEG.
Equilibra los dos hemisferios del cerebro, de nuevo según lo medido por pruebas de EEG.
Trabaja como un antidepresivo, ya que inhibe la absorción de noradrenalina por las células nerviosas PC12.